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Historia

Alfredo Gutiérrez inició su camino en el oficio de la mano de Pierri, un maestro zapatero italiano con décadas de experiencia, que había trabajado en la fabricación de botas durante la Segunda Guerra Mundial.
Ya establecido en Argentina, Pierri montó su fábrica, donde producía calzado para oficiales del ejército y jugadores de polo de alto nivel. Fue en ese entorno donde Alfredo comenzó a formarse, aprendiendo cada etapa del proceso con disciplina, atención al detalle y compromiso. La exigencia del trabajo no era negociable, y cada par de botas debía responder a estándares muy precisos. Con los años, Alfredo consolidó su propia fábrica, incorporando lo aprendido y perfeccionando su técnica. Siempre seleccionó personalmente los materiales, supervisó la fabricación paso a paso y formó a nuevos artesanos bajo los mismos principios con los que él había sido formado.
Hoy, más de tres décadas después, la marca que lleva su nombre continúa creciendo con la misma convicción con la que fue fundada: compromiso con la calidad, respeto por la tradición y excelencia reflejada en cada pieza.
